Verano movido

Definitivamente no hemos podido mantener el ritmo para manteneros informados regularmente de todo lo que ha ido pasando, el verano chileno nos ha superado.
Voy a tratar de resumir los últimos acontecimientos:
Con mis abuelos pasamos unos meses geniales. Los echo mucho de menos y recuerdo lo que hacíamos juntos todos los días. Extraño los paseos al parque, las canciones, las lecturas de libros, los muchos cariños, todo, todo.
Fuimos con ellos y mis tios Jorge y Vale a las Sierras de Bellavista donde lo pasamos en grande. Es un lugar en el campo perdido, donde no funcionan los telefonos ni hay tele y que tiene un lago y unas montañas maravillosas. Disfruté viendo los caballos y las vacas. Lo único malo es que había tábanos, pero todos se preocuparon de defendernos a mí y a Pablo de ellos. Mis abuelos pasearon mucho y mi papa jugó a tenis con Jorge y le dieron caña a las bicis, yo me bañé en la piscina y disfruté de los columpios.

A la vuelta del viaje quedaron pocos días para decir adiós. Cuando vi que subían tantas maletas al coche de Jorge y Valentina me di cuenta de que se iban lejos y por mucho tiempo. Menos mal que al día siguiente nos fuímos de vacaciones a otra playa con mi papá, mi mamá y mi nana porque el cambio de ambiente me hizo pasar la pena más rápido.

Nos fuimos a Maitencillo, un lugar muy bonito en la costa. La verdad es que el mar me gusta, pero de lejos. Me da un poco de miedo la orilla del mar. Claro que la arena me encanta para jugar con mis baldes y moldes y llenarme todo el cuerpo de ella. Pasamos días muy bonitos, comimos helados en la playa al anochecer, vimos gente haciendo parapente, estuvimos en casa de mi tia Marcela en Cachagua,conocí Viña y ojalá hubiera durado más tiempo.

Ya de vuelta en Santiago vino lo peor de todo: mi mamá tuvo que volver al trabajo y yo me quedo en casa todo el día con Pablo y nuestra nana. Lo paso bien de todos modos, pero preferiría que ella estuviera conmigo (y estoy seguro de que ella también).

Ah, se me olvidaba contarles que mi papá tiene la mano derecha enyesada, por lo que no puede hacer deporte, ni bañarse en la piscina, ni hacer muchas cosas en la casa. Al pobre le quedan por lo menos dos semanas más porque se rompió el meñique.
Mis papás ya eligieron un jardín infantil para mí. Iré el 6 de marzo. No sé muy bien de qué se trata, pero dicen que me gustará.
Pablo está muy bien, ha crecido mucho y está divertido. Se ríe mucho y juega con sus juguetes. Yo quiero su chupete, así es que cada vez que puedo se lo quito. Ahora mismo están haciéndole alguno exámenes para saber por qué le suena el pecho. Parece que no es nada grave, pero queremos saber la razón. Ya os contaré.
Por cierto, cada vez me gusta más el Colo Colo.

Muchos besos y cariños para todos.


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