Mi segundo cumpleaños

Ya hace un tiempo que vengo emocionándome con la canción del cumpleaños feliz, en varias versiones que me cantan mis papás (español, inglés, esukera y catalán). Desde que vi en uno de mis libros una torta con velas que mi mamá me dijo que se soplaban, estaba muy ansioso por estar frente a una de esas, con velas encendidas para soplar de verdad. El domingo 5 de febrero cumplí dos años y ¡por fin! mi sueño se hizo realidad “como pueden ver en el siguiente gráfico” . La torta me la hizo mi nana y era de manjar con mermelada y chocolate, ¡mmmmm!

Fue una celebración pequeña porque todo el mundo anda de vacaciones, pero vinieron mis abuelos Sergio y Marta, mi tía Chabe, mi tía Andrea con Maxi y Jorge y Valentina. Todos me trajeron regalos preciosos: un helicóptero con legos dentro (mis primeros legos), libros y lápices para pintar, dos buzos para cuando vaya al jardín, unos cubitos que cuando los junto suenan ruidos de animales, etc. Mi nana Luca me trajo un reloj de verdad que tiene a Mickey dibujado.
Lo pasé genial. Me encanta ser el centro de las atenciones y escuchar a todo el mundo cantar el cumpleños feliz ¡dos veces! Fue una emoción enorme. Me tiritaban las manos y si hubiera sido por mí, que me la cantaran y encendieran las velas muchas veces más.

Lo malo es que no había ni uno solo de mis primos en Santiago. Mi mamá dice que es una pena y que cuando sea mayor me va a organizar las celebraciones en marzo para que estén mis amigos del colegio y puedan venir. Mi papá dice que es una tontería, que la fecha del cumpleaños no se puede cambiar y que es lo que me tocó, ¿qué opinan ustedes?

Mi hermano Pablo ha crecido un montón. Está grande y más gordito y hasta le ha crecido el pelo. Ya se pasa mucho tiempo sentado, aunque no solo, y se ríe un montón. El otro día, cuando desperté, no estaban ni él ni mis papás. Se lo habían llevado a la clínica para hacerle una prueba. Le metieron una cámara muy pequeñita por la nariz hasta los bronquios, para ver qué es lo que le hacía sonar cuando respira. Al pobre le pusieron una vía en la mano y por ahí le metieron anestesia para que no le doliera. Por eso tuvo que quedarse varias horas en el hospital hasta que ya el médico estuvo seguro de que se había recuperado. Descubrieron que lo que tiene es una estructura de la laringe un poco grande y laxa y eso le hace más dificultosa la inspiración. Se llama Laringomalacia y dentro de todo no es tan malo porque se le va a pasar a medida que vaya creciendo y madurando, posiblemente antes de que cumpla un año. Dentro de poco empezará a comer y tendré que dejarle mi silla porque yo ya soy mayor y aprenderé a comer en la mesa.

A mi papá le acaban de quitar la escayola de la mano, eso significa que me podré bañar con él este fin de semana.
Eso por el momento, no me digan que no estoy muy cumplidor últimamente...
Besos para todos,







