viernes, febrero 17, 2006

Mi segundo cumpleaños


Ya hace un tiempo que vengo emocionándome con la canción del cumpleaños feliz, en varias versiones que me cantan mis papás (español, inglés, esukera y catalán). Desde que vi en uno de mis libros una torta con velas que mi mamá me dijo que se soplaban, estaba muy ansioso por estar frente a una de esas, con velas encendidas para soplar de verdad. El domingo 5 de febrero cumplí dos años y ¡por fin! mi sueño se hizo realidad “como pueden ver en el siguiente gráfico” . La torta me la hizo mi nana y era de manjar con mermelada y chocolate, ¡mmmmm!

Fue una celebración pequeña porque todo el mundo anda de vacaciones, pero vinieron mis abuelos Sergio y Marta, mi tía Chabe, mi tía Andrea con Maxi y Jorge y Valentina. Todos me trajeron regalos preciosos: un helicóptero con legos dentro (mis primeros legos), libros y lápices para pintar, dos buzos para cuando vaya al jardín, unos cubitos que cuando los junto suenan ruidos de animales, etc. Mi nana Luca me trajo un reloj de verdad que tiene a Mickey dibujado.
Lo pasé genial. Me encanta ser el centro de las atenciones y escuchar a todo el mundo cantar el cumpleños feliz ¡dos veces! Fue una emoción enorme. Me tiritaban las manos y si hubiera sido por mí, que me la cantaran y encendieran las velas muchas veces más.

Lo malo es que no había ni uno solo de mis primos en Santiago. Mi mamá dice que es una pena y que cuando sea mayor me va a organizar las celebraciones en marzo para que estén mis amigos del colegio y puedan venir. Mi papá dice que es una tontería, que la fecha del cumpleaños no se puede cambiar y que es lo que me tocó, ¿qué opinan ustedes?

Mi hermano Pablo ha crecido un montón. Está grande y más gordito y hasta le ha crecido el pelo. Ya se pasa mucho tiempo sentado, aunque no solo, y se ríe un montón. El otro día, cuando desperté, no estaban ni él ni mis papás. Se lo habían llevado a la clínica para hacerle una prueba. Le metieron una cámara muy pequeñita por la nariz hasta los bronquios, para ver qué es lo que le hacía sonar cuando respira. Al pobre le pusieron una vía en la mano y por ahí le metieron anestesia para que no le doliera. Por eso tuvo que quedarse varias horas en el hospital hasta que ya el médico estuvo seguro de que se había recuperado. Descubrieron que lo que tiene es una estructura de la laringe un poco grande y laxa y eso le hace más dificultosa la inspiración. Se llama Laringomalacia y dentro de todo no es tan malo porque se le va a pasar a medida que vaya creciendo y madurando, posiblemente antes de que cumpla un año. Dentro de poco empezará a comer y tendré que dejarle mi silla porque yo ya soy mayor y aprenderé a comer en la mesa.

A mi papá le acaban de quitar la escayola de la mano, eso significa que me podré bañar con él este fin de semana.

Eso por el momento, no me digan que no estoy muy cumplidor últimamente...
Besos para todos,

miércoles, febrero 08, 2006

Verano movido



Definitivamente no hemos podido mantener el ritmo para manteneros informados regularmente de todo lo que ha ido pasando, el verano chileno nos ha superado.

Voy a tratar de resumir los últimos acontecimientos:

Con mis abuelos pasamos unos meses geniales. Los echo mucho de menos y recuerdo lo que hacíamos juntos todos los días. Extraño los paseos al parque, las canciones, las lecturas de libros, los muchos cariños, todo, todo.
Fuimos con ellos y mis tios Jorge y Vale a las Sierras de Bellavista donde lo pasamos en grande. Es un lugar en el campo perdido, donde no funcionan los telefonos ni hay tele y que tiene un lago y unas montañas maravillosas. Disfruté viendo los caballos y las vacas. Lo único malo es que había tábanos, pero todos se preocuparon de defendernos a mí y a Pablo de ellos. Mis abuelos pasearon mucho y mi papa jugó a tenis con Jorge y le dieron caña a las bicis, yo me bañé en la piscina y disfruté de los columpios.

A la vuelta del viaje quedaron pocos días para decir adiós. Cuando vi que subían tantas maletas al coche de Jorge y Valentina me di cuenta de que se iban lejos y por mucho tiempo. Menos mal que al día siguiente nos fuímos de vacaciones a otra playa con mi papá, mi mamá y mi nana porque el cambio de ambiente me hizo pasar la pena más rápido.


Nos fuimos a Maitencillo, un lugar muy bonito en la costa. La verdad es que el mar me gusta, pero de lejos. Me da un poco de miedo la orilla del mar. Claro que la arena me encanta para jugar con mis baldes y moldes y llenarme todo el cuerpo de ella. Pasamos días muy bonitos, comimos helados en la playa al anochecer, vimos gente haciendo parapente, estuvimos en casa de mi tia Marcela en Cachagua,conocí Viña y ojalá hubiera durado más tiempo.

Ya de vuelta en Santiago vino lo peor de todo: mi mamá tuvo que volver al trabajo y yo me quedo en casa todo el día con Pablo y nuestra nana. Lo paso bien de todos modos, pero preferiría que ella estuviera conmigo (y estoy seguro de que ella también).


Ah, se me olvidaba contarles que mi papá tiene la mano derecha enyesada, por lo que no puede hacer deporte, ni bañarse en la piscina, ni hacer muchas cosas en la casa. Al pobre le quedan por lo menos dos semanas más porque se rompió el meñique.
Mis papás ya eligieron un jardín infantil para mí. Iré el 6 de marzo. No sé muy bien de qué se trata, pero dicen que me gustará.
Pablo está muy bien, ha crecido mucho y está divertido. Se ríe mucho y juega con sus juguetes. Yo quiero su chupete, así es que cada vez que puedo se lo quito. Ahora mismo están haciéndole alguno exámenes para saber por qué le suena el pecho. Parece que no es nada grave, pero queremos saber la razón. Ya os contaré.
Por cierto, cada vez me gusta más el Colo Colo.

Muchos besos y cariños para todos.